RESUMEN: Para fortalecer tu carácter debes cuestionarte por qué tu carácter es débil, estar dispuesto a sacrificar beneficios actuales y obtener resultados negativos, ser una persona menos indecisa y aprender a decir "no".

En esta oportunidad me gustaría compartir con ustedes la consulta de uno de los lectores del blog, quien ha comentado su experiencia en nuestro notificador, y le gustaría recibir consejos frente a su situación.

Por ello he decidido redactar una pequeña respuesta para nuestro lector, con el ánimo de seguir motivando a nuestros lectores a que escriban sus historias y a responder las consultas de los otros lectores. Todos tenemos puntos de vista valiosos. No olviden que un consejo puede cambiar la vida de una persona.

El lector escribe lo siguiente:

"Quiero cambiar mi carácter, de noble, blando, generoso y humano, por que estoy cansado de que las personas se aprovechen de mis características pacifistas. ¿Cuáles son los pasos para tener un carácter fuerte para que yo tenga respeto ante las personas abusivas?".



He decido dedicar una publicación a esta respuesta porque no es la primera vez que recibo este tipo de consultas. Muchos lectores y muchas personas con las que trabajo expresan esa misma preocupación. Antes que nada, quiero referirme a las razones por las que una persona desea cambiar su personalidad, especialmente cuando poseen un carácter noble, ya que usualmente son las razones equivocadas.

¡Ser bueno no es malo!


Una persona que es blanda, generosa, humana, solidaria y humilde, suele sentirse débil de carácter y carente de personalidad, particularmente cuando otros identifican este tipo de personalidad y quieren aprovecharse. Sin embargo, el mundo es un mejor lugar gracias a que existen personas como tú: nobles, modestas, sencillas y afables.

Nuestro primer cambio mental consiste en reconocer que tener estas características no constituyen una personalidad débil. De hecho, no existen personalidades débiles ni fuertes y tampoco existen unas personalidades mejores que otras. Simplemente las personalidades son diferentes y cada una de ellas tiene sus ventajas.

No existen personalidades débiles, solo diferentes.

El carácter de una persona noble es muy valioso y suele ser altamente estimado entre las personas, ya que una persona con este tipo de personalidad tiene características difíciles de encontrar y mucho más difíciles de mantener como la lealtad, la empatía, la cooperación, la entrega a los demás, la discreción, la reserva, la prudencia, etc.

Si eres una persona con estas características, antes de dudar de ti mismo o sentirte inferior, deberías sentirte orgulloso de ti mismo.

Ser una persona noble es meritorio y admirable.

Esto nos permite concluir que no tiene nada de malo tener una personalidad humilde o incluso sumisa. Perder estas características o pretender cambiarlas por otras nos hará sentirnos peor de lo que nos podemos sentir ahora, ya que no soluciona nuestros problemas internos (por ejemplo, nuestra autoestima) ni los externos (por ejemplo, nuestras relaciones sociales); de hecho, el desajuste que crearíamos probablemente aumente nuestras dificultades vitales.

Modificar nuestra personalidad no es nada fácil y hacerlo de manera que no genere complicaciones internas o externas es casi imposible. Antes de decidir cambiarla, debemos estar seguros que debemos hacerlo, puesto que exigirá mucho de nosotros y eso no necesariamente significa que vayamos a ser exitosos. Puede ser que simplemente te conviertas en alguien hipócrita, amargado, inestable, ansioso y problemático.

Además, muchas personas suelen tomar la resolución de cambiar su forma de ser como una respuesta al abuso, a pesar de que esto engendre más problemas. Reaccionar ante el mal trato de los demás convirtiéndote en un maltratador o en una persona abusiva o simplemente problemática no es la solución. Pasar a ser un victimario o al espectro contrario de nuestra personalidad es una reacción primaria y carente de fortaleza interna.

Igualmente, debes reconocer que culturalmente la sociedad suele premiar tipos de personalidad dominantes, agresivos, autoritario y con un carácter fuerte. De hecho, suele pensarse que este tipo de características son obligatorias a la masculinidad y al éxito. Esto significa que tal vez no haya nada mal contigo sino que la sociedad te está exigiendo que tengas un carácter "fuerte" porque así tendrás más oportunidades en la vida.

Personalmente, pienso que no hay nada especialmente malo con ser bueno. Lo bueno es bueno aunque nadie lo haga y lo malo sigue siendo malo a pesar de que todo el mundo lo haga. Ser bueno suele ser una excepción y en el mundo viciado en que vivimos representa desventajas evidentes, pero te da la tranquilidad y la satisfacción de que eres una buena persona, que eres un ejemplo a seguir y que tienes la valentía de seguir siéndolo a pesar de que sufras por ello.

De esta manera, nuestra enfoque está mal encaminado. No se trata de abandonar nuestras cualidades sino agregar otras o fortalecerlas por medio del carácter. No se trata de cambiar sino de mejorar. Cambiar nuestra personalidad significaría traicionar nuestra esencia y entrar al juego de las falsas personalidades, o en el mejor de los casos, de las múltiples personalidades.

Si nuestra personalidad se ha desarrollado para ser nobles debemos proteger esa nobleza, no eliminarla. De cualquier manera, ser noble tiene ventajas como cualquier otra personalidad y abandonarla supondría renunciar a esos beneficios.

No se trata de eliminar nuestras características positivas sino de crear o fortalecer otras para protegernos.

En conclusión, nuestro deber es fortalecer nuestro carácter para evitar que los demás se aprovechen de nosotros. Si has tenido la oportunidad de hacer este ejercicio para construir una personalidad más fuerte, y conoces mis 6 recomendaciones para fortalecer el carácter, puedes complementar tus herramientas para fortalecer tu carácter con los siguientes consejos.

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5 ajustes mentales para fortalecer tu carácter


1. Cambiar requiere sacrificio.

Nuestras características personales suelen mantenerse porque nos aportan un beneficio a corto, mediano o largo plazo, incluso cuando esas características son negativas y nos hacen daño. Por ejemplo, cuando eres una persona bondadosa los demás se pueden aprovechar de ti pero este rasgo de personalidad también implica ciertas ventajas: evitas conflictos fácilmente, sueles llevarte bien con muchas personas, puedes ser la parte conciliadora en las disputas, te esfuerzas por mantener relaciones positivas y así permites que los demás confíen en ti, etc.

Si deseas cambiar, modificar, limitar o eliminar este rasgo de personalidad, seguramente tendrás que renunciar a estas ventajas. Tendrás que negar ciertos favores y la gente se sorprenderá con tu nueva actitud, y no siempre de manera positiva. Los cambios suelen generar rechazo porque amenaza nuestra comodidad y la de los que están alrededor nuestro; pues requiere que nos adaptemos a cosas nuevas que no necesariamente pueden ser fáciles de asumir.

Decir no, negarte a hacer favores o expresar tu forma de pensar de manera genuina muy posiblemente generará rechazo e incomodidad. Poner límites a las personas significa que no estamos dispuestos a tolerar ciertos comportamientos de ellas, lo que necesariamente conlleva a que ellos también deben cambiar. Es por esto que, de una u otra manera, cuando cambiamos nosotros, estamos cambiando nuestro mundo y las personas que viven en él.

2. Aprende a decir NO

Decir no es tu primer paso para generar la impresión en los demás que tienes carácter, puesto que envía una clara señal de que conoces tus limites y eres capaz de imponer límites a los demás, aunque ello implique algún tipo de sacrificio interpersonal. Para muchas personas decir NO es difícil porque usualmente genera miedo al hacernos creer que si nos negamos a algo estaremos perdiendo puntos con los demás y nos puede llevar a pensar incluso que si no complacemos a las personas todo el tiempo, perderemos su amistad, su aprecio o su simpatía.

En esta medida, como estoy a punto de explicarte, si tus relaciones sociales son tan frágiles como para depender de que siempre agaches la cabeza, de que siempre digas que sí, de que jamás pongas un "pero" o de que complazcas a los demás o hagas más fáciles sus vidas incluso en detrimento propio, debes cuestionarte que tipo de relaciones estás cultivando en tu vida.

Practica constantemente tu capacidad para decir no, aunque no sea tu intención. Una habilidad social sólo se aprende por medio de la práctica, de la exposición, de la necesidad de usarla. Di "NO", sin excusarte ni ofrecer demasiadas explicaciones, porque en algún punto tu NO se convierte en un NO inseguro y débil.

3. Cuestiona las raíces de tus características personales.

Como te he explicado ya, tus características son -en gran parte- el resultado de una serie de refuerzos y castigos en tu vida. Lo que quiero decir con esto es que tus comportamientos y actitudes se manifestaron y mantuvieron porque representaban algún tipo de ganancia para ti. Por ejemplo, ser una persona amable y servicial te hace alguien accesible, lo que significa que no debes esforzarte mucho en otros aspectos para agradarle a la gente. No tienes que tener liderazgo, ser gracioso o inteligente.

Igualmente, tener un carácter fuerte o agresivo puede representar que los demás sean hostiles contigo o no quieran relacionarse de nuevo con una persona que los cuestiona o les representa intranquilidad o conflicto.

Sin embargo, algunas de nuestras cualidades y defectos también se han formado por el miedo a perder reforzadores, el miedo a ser castigados o por la sencilla posibilidad de evitar consecuencias negativas. Esto quiere decir que nuestra personalidad también está moldeada por el miedo. En esta medida, el miedo a ser rechazado refuerza una actitud pasiva en la vida que hace que los demás se aprovechen de ti. Siguiendo este ejemplo, puedes preferir que abusen de ti a que te ignoren completamente.

Esto suele suceder con frecuencia cuando tienes una baja autoestima, puesto que necesitas que los demás reafirmen tu valía personal. En otras palabras, no te quieres a ti mismo y para compensarlo haces lo posible para que los demás te quieran y te demuestren que eres una persona valiosa y digna de ser reconocida e incluida en los contextos sociales en los que te desenvuelves.

Si este es el caso, no necesitas cambiar tu carácter sino mejorar tu autoestima. No cambies para los demás, ni para complacerlos ni para reaccionar negativamente a su trato. Los demás no deben influir más de la cuenta en tu forma de ser, de pensar, de sentir. Los demás no deben determinar tus principios, tus cualidades, tus defectos, tus metas, tus sueños, tu forma de comportarte. Tú eres la única persona que debe decidir sobre quién quiere ser.

Ser una persona pusilánime, cobarde, apocada y medrosa con tal de evitar el conflicto y autojustificar tu falta de empuje para transformar tu vida significa convertirse en una víctima para evitar ser responsables de nuestra propia vida

4. Se más seguro en tus decisiones

El carácter de una persona suele medirse por su seguridad y autoconfianza, lo cual se proyecta cuando es decidida. Es decir, cuando toma una decisión y mantiene firmemente su resolución, cuando no duda, cuando se arriesga y vence el miedo, cuando es capaz de asumir las consecuencias de sus decisiones.

Una persona indecisa con frecuencia dará la imagen de que su carácter es débil y miedoso, puesto que la indecisión usualmente nace del miedo a equivocarnos, a hacer algo mal, a no tomar el mejor curso de acción que pudimos haber tomado, a lo frustrante que será para nosotros arrepentirnos o reconocer que no tomamos la decisión perfecta. Esto incluso hace que sea preferible para nosotros dejar que los demás tomen las decisiones en nuestro lugar. Simplemente esperamos que otros decidan por nosotros y justificamos las consecuencias argumentando que nosotros no fuimos quienes las elegimos.

Si quieres mejorar tu carácter, trabaja en tu habilidad para tomar decisiones, trabaja en tus miedos, en tus inseguridades. Primero debes cambiar internamente para lograr cambios externos.

5. No esperes resultados rápidos o exclusivamente positivos

Finalmente, cambiar es un proceso difícil y lleno de altibajos. Transformar tu vida y tu carácter requiere de retos y desafíos que en ocasiones sobrepasan nuestras capacidades o destrezas actuales. Habrá momentos en los que sentiremos que no hay avances y habrá momentos en los que nos inundará la frustración, el desespero y la ira. Tomar acción y cambiar aspectos cruciales de tu vida es un proceso lento. Al principio querrás cambiar pero tal vez no sepas cómo y cometas errores. Incluso puede que tu carácter empeore.

Igualmente, es posible que traiciones tu esencia y esto genere conflictos internos. Simplemente no será natural para ti comportarte de manera diferente o parecer tosco y amargado cuando lo único que quieres es un poco de respeto. Si realmente quieres fortalecer tu carácter, no hay una sencilla regla de 3 pasos para que en 90 días seas una persona totalmente diferente. Los resultados duraderos y efectivos suelen requerir mucho más que unos cuantos trucos.

Pero, precisamente por todo esto es que resulta tan satisfactorio transformar nuestra vida, porque pocos lo logran y porque nos exigió convertirnos en alguien mejor para poder lograrlo.

¿Entonces, realmente deseas mejorar tu carácter y estás dispuesto a enfrentar los retos que te esperan?


PARA DISCUTIR

1. ¿Alguna vez has pensado que ser noble y tener características similares es una desventaja? ¿Por qué?
2. ¿En alguna oportunidad has querido cambiar un aspecto positivo de tu personalidad porque te generaba dificultades personales? ¿Por qué?
3. ¿Te has visto forzado a modificar aspectos de tu personalidad para evitar que otras personas se aprovechen de ti? ¿Por qué?
4. ¿Qué consejo le darías a una persona que desea dejar de ser víctima de personas abusadoras?
5. ¿Cuál es el mejor consejo que conoces para fortalecer el carácter?


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  1. ¿Alguna vez has pensado que ser noble y tener características similares es una desventaja? ¿Por qué?

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  2. ¿En alguna oportunidad has querido cambiar un aspecto positivo de tu personalidad porque te generaba dificultades personales? ¿Por qué?

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  3. ¿Te has visto forzado a modificar aspectos de tu personalidad para evitar que otras personas se aprovechen de ti? ¿Por qué?

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  4. ¿Qué consejo le darías a una persona que desea dejar de ser víctima de personas abusadoras?

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  5. ¿Cuál es el mejor consejo que conoces para fortalecer el carácter?

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